Wilfredo Guzman:
Que en paz descansen esos perros que alguna vez salieron a la calle y jamás regresaron, esos compañeros fieles que dejaron huellas imborrables en la vida de quienes los quisieron, y que aunque ya no estén, siguen viviendo en cada recuerdo, en cada rincón del corazón donde la lealtad y el cariño verdadero nunca se olvidan.
Delia Ochoa:
Una historia triste pero con un toque de sencillez por la manera en que se relata.
Rodrigo Chamorro:
Un hombre con todas las letras, de esos que ya casi no quedan, y cuesta creer que no tenga el reconocimiento que realmente merece alguien tan grande como Don José Larralde, tremendo compositor, recitador y cantor, capaz de interpretar su música con la guitarra como muy pocos, con una profundidad, un sentimiento y una verdad que atraviesan a cualquiera que lo escuche. Yo lo admiro desde el primer día que escuché su canto, y el sueño de mi vida sería algún día poder cruzarlo y darle un gran abrazo, porque artistas así no solo se escuchan, se sienten y se llevan para siempre.
Aldana Romero:
Dicen que los poetas son pequeños dioces cuanta verdad en su musica gracias maestro
Ana Trota:
Se me caen las lágrimas solas, cuánta verdad los animales siempre más cariñosos que los humanos
Adelina Colman:
Uf, el pampa querido, esto tendría que ser patrimonio nacional de la humanidad, una expresión tan profunda de lo nuestro que emociona y nos representa en lo más hondo.
Hector Perez:
Por Dios qué lindo lo que está sonando, esos cantos pausados, con guitarra y palabra justa, como se hacía antes, en esto hay una profundidad que no se encuentra fácil hoy en día
Juan Aguirre:
Cuántos años entregando su canto, y qué profunda admiración despierta un artista tan enorme como Don José Larralde, un hombre que ha sabido sostener con dignidad y verdad cada palabra a lo largo del tiempo, dejando una huella inmensa en quienes lo escuchan y valoran su manera tan honesta de decir las cosas. Gracias amigo por recordarlo siempre a Don José Larralde, le mando un gran abrazo desde Cafayate, Salta, en el norte argentino.
Luciano Moyano:
Impresiona de verdad lo que transmite este hombre, es algo que no se puede explicar fácilmente. Sus letras y su música tienen una profundidad enorme, llenas de verdad y de un sentimiento que llega directo al corazón. ¿Cómo puede ser que todavía no se le haga un homenaje en vida a Don José Larralde? Escucharlo te moviliza por completo, te toca fibras muy íntimas, al punto que uno escribe, escucha, y las lágrimas aparecen solas, porque hay artistas que no solo interpretan, sino que sienten y hacen sentir como pocos.
Alfredo Carrizo:
Hola, qué lindo cómo suenan estos versos bien criollos y cosas de campo que ya casi no se escuchan, y qué lindo volver a escuchar esta clase de folclore, con historias de gauchos que parecen olvidadas, ojalá esto se difundiera mucho más y se escuchara más seguido en las radios, porque es parte de lo nuestro, de ese folclore perdido de la Argentina que no tendría que desaparecer.
Manuel Formento:
Buenas noches, Roberto, la verdad que te escucho hace un montón de años, ya perdí la cuenta, pero siempre firme del otro lado. Al principio te escribía seguido cuando arrancaba el programa, después por una cosa u otra dejé, pero nunca dejé de escucharte, ya sea desde el teléfono tirado en la cama o desde la compu cuando estoy laburando como hoy, que se hace más fácil escribirte por acá. Yo soy de Río Gallegos, Santa Cruz, y la verdad que es un orgullo poder acompañar desde tan lejos un programa que mantiene vivo todo esto tan nuestro. Gracias de verdad por lo que hacés por la cultura, por el folclore y por no dejar que se pierdan nuestras raíces, porque programas así ya casi no quedan. Un abrazo grande y ojalá sigas muchos años más al aire.
Ricardo Marin:
Buenas noches, acá los estoy escuchando desde casa, con unos mates y disfrutando de este hermoso recorrido por el folclore tradicional como nos tiene acostumbrado. Qué lindo escuchar esta musica que nos hacen sentir tan cerca de nuestras raíces. Un abrazo grande para todos y gracias Roberto por mantener viva nuestra música.
Jeronimo M Romero:
Buenas noches, estos temas te llevan a otro lado, no sé cómo explicarlo… yo me crié en el campo, nací y viví toda mi infancia y adolescencia laburando la tierra con mis viejos hasta los 17, cuando falleció mi viejo y mi vieja decidió que nos viniéramos a Junín para no quedar solos allá. Pero cada vez que suenan estas guitarras, vuelvo a esas épocas… a las carneadas, a las yerras, a esas noches largas donde siempre aparecía una guitarra. Me acuerdo del boliche de don Antonio Riera, donde iba con mi viejo de chico, que siempre había algún gaucho arrimándose a cantar y esa guitarrita que estaba ahí, esperando que alguien la haga sonar. Todo eso uno lo guarda en algún rincón, parece que se olvida, pero escuchás un verso, una guitarra… y vuelve todo, como si fuera hoy, y recién escuchaba a un oyente que pedía un tema de don Alberto Merlo, a mí me gustaría escuchar algo del gran, del grande olvidado como le dicen, don José Larralde, cualquier tema que me pueda pasar estaría perfecto. Así que bueno, le mando un gran abrazo y lo felicito por el programa, hace unos dos meses más o menos que lo estoy siguiendo.
Rolando Funes:
Si se puede, me gustaría escuchar algo de Alberto Merlo, el verdadero Señor del Sur, un cantor de los de antes, de esos que decían mucho con pocas palabras y con una verdad que hoy cuesta encontrar, yo creo que gente así, con ese compromiso con lo nuestro y con la patria, ya no nace más, y si puede ser me gustaria escuchar “La Vuelta de Obligado” o algún tema de él para seguir en esta misma línea tan linda.
Ramiro Aguilera:
Buenas noches, Camino surero, acá firme escuchando como en cada jueves con estos temas que te erizan la piel, qué lindo es cerrar el día con folclore del bueno, del que te lleva directo al patio de tierra y a la guitarra entre amigos, sigan así maestro, le mando un gran abrazo desde Tucuman hacia mucho que no le escribia.
Hector Sandoval:
Qué importante es que difundan a artistas como Hugo Jiménez Agüero, que ya no está físicamente entre nosotros pero dejó una obra inmensa, un hombre que no nació en el sur, pero que lo abrazó con el alma y lo convirtió en parte de su identidad, cantándole con respeto, amor y verdad a la Patagonia como pocos supieron hacerlo, su obra no fue solo música, fue paisaje, fue historia, fue la voz de una tierra inmensa llevada al canto, y junto a el querido Rubén Patagonia, falleció recientemente, otro de los grandes defensores del canto y la identidad del sur, que dejó una huella enorme con su arte y su compromiso con la cultura patagónica, qué lástima que artistas tan grandes y tan genuinos vayan quedando en el recuerdo, cuando en realidad deberían ser parte fundamental de lo que nuestros hijos aprendan, conozcan y sientan como propio. Porque en esas voces hay una Argentina distinta, una más honesta, más cruda y más bella, la que luchó y sigue luchando por una cultura más grande, por un país mejor y por un mundo con más memoria.
